PDiscurso del Secretario de Salud
Julio Frenk Mora

A todos y a todas muy buen provecho, muchas gracias a Antonio López de Silanes por la presentación y por sus amables conceptos. Muchas gracias al doctor Guillermo Soberón por todo su apoyo, ahora y siempre.

Muchas felicidades a Carlos Abedrop y al maestro Jesús Kumate por este merecido reconocimiento como nuevos asociados honorarios de la fundación. Un reconocimiento a la labor sostenida que han llevado a cabo a favor, no sólo de la fundación, sino de la salud de los mexicanos.

Señores y señoras, asociados, me complace mucho estar aquí nuevamente con ustedes en esta decimosexta Asamblea General Ordinaria de asociados de la fundación, una institución a la que me siento entrañablemente ligado.

Traía algunos comentarios escritos, básicamente sobre la línea de comentarles y platicarles lo que ha pasado en este año desde que tuve el privilegio de estar en la Quincuagésima, en la decimoquinta Asamblea, en donde me dieron la oportunidad de conversar sobre el Programa Nacional de Salud.

La verdad es que me ha impresionado mucho la presentación de estos cuatro programas y me mueve a hacer una reflexión un poco diferente. Creo que lo que necesitamos en este país es el espíritu y un optimismo racional; la sensación de que tienen que dejarse llevar por las fantasías y la autocomplacencia, de que en México sí se pueden hacer las cosas, que sí se pueden dar resultados, que si es posible pasar de las intenciones a las realizaciones.

Y viendo y escuchando estos cuatro proyectos, entre otras de las muchas cosas que hace la fundación, realmente están dando muestras de satisfacción. A los que hemos tenido el privilegio de acompañar el desarrollo de esta organización desde sus orígenes, de ver cómo se conjugan las voluntades cuando dejamos a un lado las carreras artificiales entre gobierno y organizaciones empresariales, de la acción filantrópica y la acción empresarial.

Cuando podemos realmente enfocar la energía social a un sentido común, es posible lograr cualquier meta que nos pongamos.

Ver hoy en día a la fundación con este grado de madurez, con este grado de institucionalidad, ver cómo podemos hacerle un reconocimiento tan merecido a su presidente fundador, Don Carlos Abedrop y reconocer en esta visión inicial de hoy en día una realización material, creo que es algo que a mí al menos como ciudadano de este país me llena de una enorme emoción y me hace pensar que eso es lo que necesitamos.

Necesitamos ahora ya entrar con el Centro de Medicina Genómica, ese pequeño gen masoquista que tenemos los mexicanos, y que no nos permitimos a veces reconocer las muchas cosas que podemos hacer cuando nos lo proponemos y en este sentido, también el escuchar las disertaciones, reflexionar sobre el hecho de que quizá lo que pasa es que en el esquema de la salud es donde podemos encontrar los fundamentos, las bases para este optimismo razonado como le llaman.

Porque, finalmente la salud es uno de los valores universales que nos unifican. Yo creo que es natural que en cualquier sociedad compleja de un mundo tan complejo como es este, que es en donde nos ha tocado vivir, encontrar mil razones para subrayar nuestras diferencias.

Lo que a veces necesitamos es también algún punto que nos haga destacar nuestras coincidencias y creo que más allá del valor intrínseco de la salud, puede también servir este propósito de darnos un punto en el cual todos coincidimos.

Tenemos a nivel internacional algunas guerras civiles de Centroamérica, ya afortunadamente superadas, les vamos hacer tregua para la vacunación en los niños. Porque finalmente en la salud es donde todos encontramos nuestra humanidad común, todos nacemos, todos nos enfermamos, todos sufrimos, todos nos recuperamos, todos finalmente morimos y esos son los fenómenos de la salud, en donde podemos encontrar esta humanidad común.

Este valor tan mencionado en la salud se puso de relieve en la reciente y muy exitosa Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo que se llevó a cabo, en Monterrey, México.

Yo tuve el privilegio de acompañar al Presidente Fox con la comitiva mexicana y realmente, a mí me gustaron muchas de sus conferencias en las que estuve como espectador y fue extraordinario ver el papel tan central que ha ido tomando el tema de la salud en la gran agenda del desarrollo global.

Es una secuencia que arranca con la Cumbre del Milenio en septiembre del año 2000, donde se establecen metas. De las seis metas del milenio para el desarrollo, son dos sobre salud. Continúa en junio de 2001 con la celebración de una edición especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre VI'H-SIDA.

Yo creo que si alguna vez, el maestro Soberón, el maestro Kumate donde estaba pugnado la investigación biomédica en México se nos hubiera planteado la posibilidad de que se prestara una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas a un virus, hubiéramos pensado que eso hubiera sido inimaginable.

Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, una sesión de la Asamblea General se dedica a discutir un tema de salud, porque empezamos a entender que la salud es un componente fundamental del desarrollo y de la seguridad global.

Si se expondrá en la cumbre ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Bonn, donde los temas de salud adquieren una neutralidad absoluta y están ligados a los imperativos de la salud pública ante las grandes epidemias, no solamente, el SIDA, sino también paludismo y la tuberculosis y la necesidad de preservar un marco de acceso a la sociedad intelectual y estimulo a la innovación que sea compatible con la defensa de los objetivos de la salud pública, dejar la idea de que son objetivos incompatibles y moverlos a un margen referente dentro de lo que es el comercio mundial.

Culmina finalmente en Monterrey, con lo que creo fue una muy exitosa reunión, que realmente participó, por un lado la enorme red de beneficios que se guardan en nuestro país y el extranjero y el liderazgo de nuestro presidente ante la comunidad internacional.

Esa capacidad de convocatoria al haber recibido a 70 jefes de estado y de gobierno y para haber reunido a todas las cabezas de los principales agentes internacionales, ese es testimonio de esa capacidad de convocatoria que creo que a su vez es producto de estos elementos, de optimismo razonable.

Mucho de ello es que nuestro país en un proceso de transición, ha logrado una transformación total de su sistema político y de hecho el PAC, con una estabilidad económica envidiable para otros países vecinos nuestros y no vecinos, y en un clima de armonía a una democracia plena, con una democracia plena, con una libertad de expresión total. Todo esto se reconoce y se refleja en esta capacidad de convocatoria.

Para mi lo más importante, fue ver esta realidad de salud allá en Monterrey. El 20 de diciembre del año pasado realmente hubo un acontecimiento histórico; fue la presentación del informe de la Comisión de Macroeconomía y Salud, una comisión que se organizó por iniciativa de la directora general de la Organización Mundial de la Salud, pero que reunió a los principales economistas del mundo presidida por el profesor Jeffry, uno de los grandes pensadores y asesores en materia del desarrollo en todo el proceso de atención económica en Europa Oriental y la Antigua Unión Soviética y que reunió a tres premios Nobel, de 18 miembros, había 14 economistas

Esta comisión anunció un informe que yo comienzo su lectura a todo mundo, a los profesionales de la salud, a todos los empresarios que nos acompañan hoy aquí. El informe lo que documenta es un trabajo muy cuidadoso de dos años, es un mensaje muy simple, pero muy vital, un mensaje del que, de hecho, Funsalud fue pionera a nivel mundial y la idea de que la salud es un valor, es un valor intrínseco. Vale la pena vivir porque hay salud, como dijo Pepe, "la salud es todo, pero sin salud no hay nada". La salud es un valor intrínsecamente valorado, pero además de este valor intrínseco de la salud, la salud tiene un valor instrumental, es un medio para el crecimiento económico.

Lo que se demuestra claramente es que la sociedad ha avanzado porque invirtieron en salud y educación; la salud afecta el crecimiento por varios mecanismos. Uno es que hace incrementar la inversión en capital humano a través de la educación.

Tenemos niños que empiezan con desnutrición intrauterina, que tienen un parto traumático, que tienen algún defecto al nacimiento, que arrancan la vida y ya hay una desventaja, que van a la escuela con grados diversos de desnutrición con infecciones diferentes y simplemente, la eficacia y esfuerzos en materia educativa, no rinden.

Obviamente la salud afecta en términos de productividad de los adultos, el ausentismo laboral, la productividad, que son muy bien conocidos por todos los empresarios. Pero, además de estas observaciones muy obvias, la Comisión revela cosas muy interesantes, el estado de salud afecta el clima de inversión en un país. La verdad es que nadie quiere invertir en un país, en donde la población adulta tiene virus de SIDA, aunque no sean mis trabajadores, la gente no quiere un país donde hay paludismo, donde hay enfermedades infecciosas o en donde simplemente no hay infraestructura de atención a la gente.

Entonces, ahora que hablamos de los grandes elementos de flujos de inversión, como un estado de derecho, como el imperio de la ley, como el marco regulatorio, tenemos que añadir este efecto, esta variable ¿qué clase de salud existe para determinar y atraer los flujos de inversión internacional, en un entorno cada vez más competitivo?

Pero además la salud en un mundo donde la liberalización comercial ha llegado a la reducción de casi todas las barreras arancelarias, la salud va quedando como la última junto con las consideraciones ambientales, las últimas barreras no arancelarias.

Y hoy en día, una Secretaría de Salud como la que hoy me honro encabezar, tiene un compromiso más allá de la labor que usualmente asociamos de los médicos, enfermeras y los hospitales, un efecto directo del funcionamiento de la economía. Nosotros nos encargamos de certificar la inocuidad de los alimentos, sin la cual no podríamos exportar alimentos del país. Nosotros nos encargamos de fijar estándares de salud ambiental, pero si los fijamos muy fuera de su sincronía con la norma internacional volvemos no competitivas a nuestras empresas.

Los ministerios de salud de todo el mundo adquieren cada vez más un valor para la política comercial y económica de un país.

Entonces, el mundo entero se está percatando que la salud no es una cosa que está a un lado, esa vieja visión de los macroeconomistas y los economistas de desarrollo, que primero íbamos a hacer lo realmente importante, o sea crecer.

Una vez que se genera crecimiento económico cuando se generaran ahí unos excedentes entonces invertiríamos en salud y en educación, gastaríamos en salud, incluso se hablaba del gasto en salud.

Creo que está cambiando para bien, y no está cambiando entre los que siempre hemos estado convencidos, que somos los que creemos en el valor intrínseco de la salud; está cambiando en el pensamiento económico central de todo el mundo, la idea de que la salud es algo que viene después del crecimiento sino antes, de que es una condición para que las economías crezcan, nos estamos dando cuenta que el desarrollo no es algo que está ahí en abstracto, el desarrollo ocurre en la gente, para la gente, por la gente y son la gente las que hacen que las economías crezcan, que una empresa salga adelante y esa gente que carece de educación y salud, simplemente no van a lograr ese objetivo.

Para mi fue extraordinario ver a todos los dirigentes de las principales agencias internacionales destacando el tema de la salud. Y no ya nada más los buenos de la película decían, que como el secretario general de la ONU, sino también los duros, el presidente del Banco Mundial, el director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, el director general de la Organización Mundial de Comercio introduciendo en los párrafos de sus discursos este concepto de que el desarrollo tiene que ver y se hace posible cuando invertimos en salud.

Y de ahí vino esta reflexión: de que si vamos ya crecientemente valorando a la salud como un elemento central de desarrollo, como una consecuente, como una causa y además la razón de ser del propio desarrollo, creo que también empezamos a añadir el valor de la salud, de la gran agenda global de la seguridad social.

Claramente los acontecimientos del 11 de septiembre y la actual situación y belicosidad en el Medio Oriente y en otras partes del mundo, nos recuerdan la enorme fragilidad de nuestros arreglos de seguridad y, necesitamos construir verdaderamente este concepto de seguridad humana y, no solamente es la seguridad que se basa en el acopio de las armas, sino se basa en darle a todo mundo la oportunidad de una vida digna, que esté caracterizada por la oportunidad de desarrollar todas las potencialidades que cada uno de nosotros tiene como ser humano y eso es lo que nos da justamente la salud.

Y como dije hace un momento, ahora que nos empeñamos en subrayar todas nuestras diferencias geográficas, étnicas, religiosas, creo que podemos encontrar en la salud ese punto de encuentro donde todos nos reflejamos, en distintos medios, porque además en materia de salud realmente podemos ver un punto en donde el interés propio de cada país coincide con el interés común de todos los países.

Está en el interés estratégico de cada país, que haya salud en el resto del mundo porque nadie es una isla. Hoy en día los viajes intercontinentales han hecho cualquier viaje comercial más corto, que el periodo de incubación de cualquier enfermedad infecciosa. De manera que como mexicanos al nombre de los pasaportes la mala salud de cualquier lugar del mundo amenaza a todos.

Y podemos encontrar ahí este punto para valorar esa seguridad humana basada en este concepto de darnos a todos la oportunidad de desarrollar nuestras capacidades.

En esto, yo creo que los gobiernos no pueden, ni han estado, ni pueden estar, ni van a estar solos, se requiere la participación de la sociedad y eso es lo que yo creo que Funsalud, nos demuestra en este optimismo racional, como un grupo de empresarios, empresarios visionarios en un momento en que no estaba de moda hablar de la sociedad civil.

Yo no creo ni siquiera que la frase, era de uso corriente, junto con el doctor Soberón como secretario de Salud en un momento en que esto todavía no era famoso pero que gente de la talla de los ex presidentes, de don Rubén Aguilar, de todos los asociados con el apoyo sostenido de los secretarios de Salud, como el doctor Soberón, con el maestro Kumate, con el doctor de la Fuente, con José Antonio González Fernández, llevaron al punto en donde nos encontramos hoy, una institución madura, que yo creo que es ejemplo de lo que se puede hacer en materia de financiación en nuestro país y que más allá de su valor intrínseco, dar ese ejemplo, nos da esa causa de optimismo racional.

Yo por eso quiero felicitar a la fundación por esta labor. Estamos en la construcción de la XVI asamblea Ordinaria y con ello destacar formalmente declarado clausurado el trabajo de la Decimosexta Asamblea Ordinaria de Asociados de la Fundación Mexicana para la Salud, sabiendo en ese espíritu optimista razonado que la fundación va a seguir dando a nuestro país tantos y tantos y triunfos como lo ha hecho hasta ahora.

Muchas gracias y buenas tardes.

 

 

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