Mensaje del Secretario de Salud

Dr. Julio Frenk Mora

Es, para mí, un gran gusto volver a tener la oportunidad de reunirme con la comunidad FUNSALUD con motivo de la XVII Asamblea General de Asociados de la Fundación Mexicana para la Salud, institución a la que me siento entrañablemente ligado, a la que debo mucho en distintas fases de mi vida y que ha hecho una contribución fundamental al desarrollo del Sistema Nacional de Salud. Este año celebramos sesenta años del sistema moderno de salud en México. Su establecimiento lo podemos fechar pues el año de 1943 es el año fundacional en el que se crearon:


- el 1° de enero, el Instituto mexicano del Seguro Social, uno de los grandes pilares no sólo de la salud sino del bienestar y el avance social en nuestro país;

- el 30 de abril el primero de los Institutos Nacionales de Salud que habría de generar esta impresionante línea de diez instituciones, que esperamos pronto se pueda ampliar a once, con el Instituto Nacional de Medicina Genómica, que han sido la base del avance científico y la formación de recursos humanos especializados en el país; y

- el 15 de octubre la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, que desde la época en que el Dr. Soberón fue secretario, lleva el nombre de Secretaría de Salud.

1943 fue, pues, un año crítico, un año fundamental, un parteaguas de la medicina, el año en que se creo el sistema nacional de salud.

Si uno revisa la historia resulta que FUNSALUD ha acompañado a este sistema contemporáneo de salud en ya cerca de un tercio de su existencia, es decir, en casi una tercera parte de ese desarrollo ha estado presente, como un actor fundamental, la Fundación Mexicana para la Salud. En un momento en el año de 1985 en el que escasamente se hablaba de sociedad civil, en un momento en que la filantropía en el campo de la salud era, fundamentalmente, una filantropía asistencial, se dio la visión de hombres como Carlos Abedrop, como Manuel Arango, como Rubén Aguilar, como todos los Asociados Fundadores y después los Presidentes de los Consejos Directivos: Guillermo Salas, Alfredo Santos, Enrique Robinson Bours, Pablo Escandón, Manuel Martínez Domínguez, Antonio Gutiérrez Cortina, Ernesto Rubio del Cueto, y los Asociados Activos que se han sumado, que dieron vida a esta nueva forma de filantropía en nuestro sistema de salud y que han venido, además, a formar una nueva voz, una voz independiente que le ha dado cauce a la contribución y al involucramiento de los empresarios mexicanos en los temas de la salud.

No es el momento de hacer un recuento detallado de lo aportado que, desde su creación, ha contribuido la Fundación, pero si hay momentos y aportaciones que han sido verdaderamente críticas. La movilización de la sociedad civil en torno a los temas de la salud; esta concientización del empresariado mexicano sobre la centralidad del tema de la salud para el funcionamiento de la economía y de las empresas ha sido fundamental. El estudio Economía y salud, en el cual tuve el privilegio de participar, realmente planteó una visión innovadora de la liga vital que existe entre el desempeño de un sistema de salud y el desempeño de la economía en un país, que ahora adquiere un nuevo auge por la competitividad de las instituciones de salud y las aportaciones fundamentales en temas como el sida, una mayor conciencia en la promoción de la salud a través de distintas campañas y, lo que creo ha sido un distintivo de FUNSALUD desde sus orígenes: justipreciar el papel del conocimiento en el avance de la salud, lo que la ha distinguido como una institución innovadora.

En efecto, la historia de esos 60 años del Sistema Nacional de Salud, constata que, en ellos, se han dado los mayores logros en la historia de la salud en la historia de la humanidad y si se analiza porque ocurrió esa revolución de la salud se encuentra que el avance del conocimiento tuvo un papel fundamental. Conocimiento que adquiere cuerpo en tres grandes expresiones: primero, la tecnología, que no es más que conocimiento aplicado: medicamentos, vacunas, elementos diagnósticos, equipo, dispositivos médicos, una explosión del conocimiento que se tradujo en mejores tecnologías y que, en gran parte, explica el incremento en la esperanza de vida en estos 60 años; segundo, el conocimiento que se internaliza y estructura la conducta de las personas y que se expresa, por ejemplo, en hábitos higiénicos, el dejar de fumar, el comportamiento en la vida sexual; este conocimiento estructura todas las facetas de la vida: la dieta, la vida sexual, alrededor de la promoción de la salud; tercero, el conocimiento que se expresa a través de mejores decisiones. Los decisores, sobre todo en una sociedad democrática, no tienen ahora la libertad de tomar decisiones en forma arbitraria; las tienen que tomar sobre la base de las mejores evidencias. Así, el Informe del Seguro Social es un ejemplo de un esfuerzo sistemático de análisis que hizo aflorar una realidad, un mejor conocimiento, para llevar a cabo un proceso de reforma en el Seguro Social. El conocimiento ha sido, pues, un gran motor del avance de la salud y en esas tres dimensiones: en el avance tecnológico, en la internalización del conocimiento para orientar las conductas de las personas y en el conocimiento para generar los elementos para el tomador de decisiones, FUNSALUD ha desempeñado un papel crucial. Por eso, las últimas iniciativas alrededor de la tecnología para la salud y la medicina genómica vienen a sumarse a la larga historia de logros de la Fundación como una voz independiente que nutre los esfuerzos de las autoridades, que las enriquecen y que, al mismo tiempo, establecen un contrapeso por el cual, quienes tenemos responsabilidades publicas en materia de salud, necesitamos estar atentos a esa voz independiente del empresariado mexicano que se articula en FUNSALUD.

La última iniciativa ha sido particularmente feliz; nuevamente constata el carácter visionario del Dr. Guillermo Soberón que anticipa lo que sin duda va a ser la mayor revolución científica del Siglo XXI, no sólo en salud pues, estoy convencido, la genómica va a ser la gran revolución científica y que el papel que han tenido las comunicaciones y la microelectrónica en la última parte del Siglo XX, se van a encontrar en la genómica. Desde un principio, se estableció una alianza estratégica, en esta forma constructiva de dialogo que FUNSALUD siempre ha tenido respecto al gobierno y las instancias académicas, creando el Consorcio Promotor del Instituto de Medicina Genómica. Es así como estamos ahora en el umbral del nacimiento del Instituto Nacional de Salud número once, ahora existe la posibilidad de contar con un instituto que va a actuar con los otros institutos, introduciendo este nuevo paradigma de la atención médica, un paradigma clásico por el que pasamos de diagnosticar y tratar a un nuevo paradigma de predecir y prevenir, un paradigma de la predicción de los riesgos individuales para lograr una acción colectiva ajustada a las características de cada persona y el desarrollo de nuevos instrumentos diagnósticos y preventivos como nunca habíamos visto. La medicina genómica es la gran promesa para mejorar los niveles de salud en el Siglo XXI; ahí encontraremos mucha de las claves para abatir costos, para continuar con esta historia de éxito de los últimos 60 años.

Es muy satisfactorio estar presente, cada año, en la Asamblea de la Fundación Mexicana para la Salud; reflexionar en los avances de los últimos años, para fijar nuevos derroteros ante los retos del sistema nacional de salud: la equidad, la calidad y la protección financiera. En ese esfuerzo, sin duda la Fundación seguirá jugando el papel constructivo y fundamental que ha desempeñado a lo largo de esa tercera parte de acompañar el sistema nacional de salud.

Por ello, hoy 11 de marzo de 2003 me es muy grato declarar clausurados los trabajos de la XVII Asamblea General Ordinaria de la Fundación Mexicana para la Salud. Felicidades.


 

 

 

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