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La Fundación Mexicana para la Salud y la Salud de los Mexicanos

Vicente Fox Quesada*
*Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Muchas gracias jóvenes, buenas tardes, qué gusto tenerles nuevamente aquí en esta su casa, en Los Pinos, y hablando de un tema tan fundamental, tan trascendente, tan estratégico, para nuestro país, tan determinante para la formación de capital humano, que es precisamente el tema de la salud.

Así que bienvenidos y muchas gracias por habernos hecho esta importante aportación de ideas, de proyectos que precisamente estamos integrando --como ya se mencionó-- al Plan Nacional de Desarrollo.

 

Amigas y amigos de la Fundación Mexicana para la Salud, es para mí un gran honor y una gran alegría reunirme con todos ustedes, mexicanas y mexicanos preocupados por la salud de los mexicanos.

Muy grato escuchar que no sólo están interesados en el importante problema que constituye el acceso a los servicios médicos, sino que además han desarrollado propuestas concretas para mejorar nuestro sistema nacional de salud, como ésta que se acaba de presentar en el documento hacia un México más saludable.

El Gobierno que surgió el 2 de julio entiende a la democracia como un asunto de participación ciudadana, y de los asuntos públicos, para que florezca y sea viable nuestra democracia, requerimos no sólo de partidos políticos sólidos y responsables, no sólo de la representación en el Congreso de la Unión, sino más importante de la participación de organizaciones dispuestas a contribuir de manera decidida en la solución de los problemas que nos competen a todos y a todas los mexicanos. Y ciertamente esta Fundación es una de estas organizaciones de la sociedad.

Sin que el Estado se desentienda de las cuestiones tan importantes y fundamentales como la salud pública, estamos obligados como Gobierno a abrir los espacios para que las organizaciones civiles se sumen de manera corresponsable a aquellas tareas en las que solidariamente pueden y contribuyen decididamente.

Más aún, consideramos indispensable que el Gobierno facilite y promueva la participación de la sociedad civil, organizada en las labores orientadas al desarrollo humano, al mejoramiento de la calidad de vida, y especialmente, para aquellos que menos tienen y más necesitan de estos apoyos.

La legislación en materia de organizaciones de la sociedad civil, debe no sólo reconocerlas jurídicamente, sino además promover sus acciones, respetar su autonomía y pluralidad, y propiciar su participación en el diseño, implementación, evaluación de todas las políticas públicas.

Por esto expreso que mi Gobierno ve con muy buenos ojos y con mucho interés las iniciativas como ésta que acabamos de escuchar. Resolver el problema del acceso a la salud --como se ha planteado-- es responder a una de las prioridades del México de nuestros días, además de ser fundamento del desarrollo humano, ella es, sin duda, una inversión a futuro de toda la sociedad.

La salud es, efectivamente lo primero, lo primero para estar en condiciones de estudiar y de trabajar, lo primero para tener acceso a oportunidades, lo primero par disfrutar de nuestro tiempo y de nuestra familia. Por esto ningún esfuerzo que hagamos en este sentido, estará de más.

El mandato que recibimos como Gobierno es manejar la calidad de vida de los y las mexicanos, como pocas cosas están tan estrechamente relacionadas con la calidad de vida, como la salud.

Sin duda hemos registrado a lo largo de los años avances muy importantes en esta materia, hemos logrado cerrar la brecha con los países desarrollados en indicadores como la esperanza de vida, que hoy es más de 75 años de promedio y ahora con el nuevo indicador de la Secretaría de Salud sobre esperanza de vida saludable, para asegurar que esos últimos años tengan también calidad de vida.

Sin embargo, una de las manifestaciones más evidentes de la inequidad en nuestro país es la desigualdad en el acceso a la salud.

Nuestro reto será garantizar que toda la población tenga servicios médicos de calidad, que toda la población esté protegida con un seguro; que las unidades de salud cuenten con médicos, con cuadro básico de medicamentos y de manera importante, que éstas lleguen a todos y cada uno de los rincones del país; con acciones de medicina preventiva, que nos ayuden a mantenernos sanos.

La salud es y debe ser claramente entendida como un derecho de todos y de todas los mexicanos. No puede ser considerada un privilegio sólo para algunos, ni mucho menos el producto de la calidad o del asistencialismo.

Es nuestra responsabilidad garantizar que efectivamente, todos los ciudadanos puedan ejercer ese derecho, que reciban atención de calidad y un trato de calidez humana.

Es precisamente por esta razón que la Reforma Fiscal se constituye en una acción inaplazable.

Los recursos que nos proponemos captar mediante la Nueva Hacienda Pública Distributiva, nos permitirán consolidar la cobertura, garantizando el abasto de medicamentos básicos, asegurando la consulta y el médico para realizarla; extender la acción de los centros de salud y realizar las obras de infraestructura necesarias para mantenimiento y, al igual, ampliar los hospitales de segundo nivel y hacer presencia --con tercer nivel-- en el interior de la República
Con esta Reforma, nos hemos planteado incrementar cada año el 0.35 por ciento del Producto Interno Bruto al sistema público de salud, para alcanzar estándares internacionales, lograr la eficiencia que nuestro sistema de salud requiere.

La inversión en salud es hoy más indispensable que nunca, no sólo para estar en posibilidades de satisfacer la demanda actual, sino para la transición demográfica y la elevación de la esperanza de vida impondrán presiones adicionales al sistema que se ha desarrollado en este campo.

Se ha señalado que México debe ahora atender necesidades de salud propias de las naciones menos desarrolladas y que cada día, más se ve afectado por problemas característicos de los países desarrollados.

Para estar en condiciones de combatir en ambos frentes, requerimos de finanzas públicas sanas, requerimos de alianzas estratégicas, requerimos de trabajar en equipo con el sector de salud privado y con los demás sistemas que existen en el país.

Yo les invito a que sumemos el apoyo en favor de este proyecto de Nueva Hacienda Pública que hemos ya enviado al Congreso y que va a ser clave para enfrentar los retos de que venimos hablando.

Necesitamos invertir fuerte en salud, invertir en instalaciones, en la actualización permanente de nuestras doctoras y doctores, de la calidad de la salud, de las enfermeras; necesitamos invertir en investigación, necesitamos invertir en seguro de salud para quienes hoy carecen de este apoyo y están sujetos a contingencias y a gastos catastróficos. Y también necesitamos mejores métodos de organización para hacer más eficientes nuestros servicios.

Hemos ya platicado con el Instituto Mexicano del Seguro Social, con el ISSSTE, para buscar precisamente avanzar no sólo en la calidad, sino para avanzar también en la atención rápida, expedita de cada uno de los derechohabientes; para buscar también avanzar hacia la selección del médico, del médico que elija el propio derechohabiente.
La Fundación Mexicana para la Salud ha dado muestras palpables de su gran vocación, pasión y compromiso con servir a México.

Desde campos tan importantes como la investigación, la formación de recursos humanos, el diseño de políticas de salud --como ha sido presentado el día de hoy-- su organización ha sido un verdadero ejemplo a seguir.

Expreso mi reconocimiento al doctor Guillermo Soberón por su incansable labor en favor de la salud en nuestro país.

Compartimos con ustedes la convicción de que en la salud es necesario establecer mecanismos adecuados que integren las acciones del Estado con la de los sectores social y privado.

Complementando nuestro trabajo seremos, sin duda, capaces, trabajando en equipo, de superar las insuficiencias, las ineficiencias y las desigualdades; trabajando en equipo podremos acercarnos más a las necesidades y expectativas de la población, brindarle la atención de calidad que merece; devolver al ciudadano la capacidad de elección, la libre elección, y lograr que sea el ejercicio de esa libertad la que nos proporcione una clara señal del grado de satisfacción que generan los servicios que brindamos.

Amigas y amigos:

Reitero ante ustedes el firme compromiso de mi Gobierno con la salud de las y los mexicanos.

El mejor país que ya hemos empezado a construir desde el 2 de julio, nos impone tres retos centrales:

Combatir las desigualdades regionales y sociales, combatir la pobreza, la exclusión y la marginación, tanto en las condiciones de salud como en el acceso a la atención médica, haciendo un esfuerzo muy especial en las regiones más marginadas, particularmente en las zonas indígenas.

En segundo lugar, nos proponemos, nos comprometemos a elevar la calidad de los servicios y el sentido humano del trato al paciente y a sus familiares.

Y finalmente ofrecer opciones de protección financiera accesibles a la mayoría; al final del sexenio, accesibles a todas las familias en nuestro país. Para evitar el hundimiento económico de las familias como consecuencia de sus problemas de salud, el compromiso de este Gobierno se ha expresado con toda claridad a través de la Cruzada por la Calidad. Ya hay grandes avances en esta materia.

De igual manera, el esfuerzo de reducción en el tiempo promedio de espera de los pacientes para consulta a 9 minutos, acortando los plazos para las citas programadas, que en el 80 por ciento de los casos se dieron con oportunidad, e incrementando el abasto de los medicamentos prescritos, surtiéndose completamente, completamente las recetas en el 95 por ciento de los casos y, claro, vamos a alcanzar el 100 por ciento de los casos.

Quiero reiterar también mi compromiso de trabajar de la mano con la sociedad civil y sus organizaciones.

Yo les felicito por su compromiso con México y les garantizo que el documento del que hoy hacen entrega será estudiado con mucho interés para nosotros dentro del Gobierno, e integradas aquellas acciones que enriquezcan el proyecto de salud del país. Estas propuestas serán, entonces, tomadas muy en cuenta ahora que presentemos la política de salud dentro del Plan Nacional de Desarrollo.

Quiero aprovechar este foro para invitarles a sumarse a la Segunda Semana Nacional de Salud que estará arrancando el 27 de mayo.

Pondremos especial atención en tres temas centrales: mantener erradicada la poliomielitis del territorio nacional; consolidar la cobertura de vacunación en los menores de un año, y garantizar la vacunación de los grupos de mayor riesgo para erradicar sarampión, rubéola y controlar el síndrome de rubéola congénita y parotiditis.

Estamos convencidos de que la salud no es sólo un derecho constitucional y un elemento indispensable para el desarrollo humano. Es el principal patrimonio de nuestra sociedad y la condición indispensable para la construcción del México exitoso y triunfador que queremos, y lo es para asegurar condiciones de justicia social en nuestro país.